Por Magaly Norvis Otero Suárez/ Hablemos Press.
magaly.otero1963@yahoo.com
Ciudad de La Habana.― Ercilia Correoso, Dama de Apoyo del grupo Damas de Blanco, reside en el 220 de la calle Camilo Cienfuegos en el municipio Puerto Padre, provincia Las Tunas. Lleva siete años demandando la libertad de los presos políticos cubanos. Al parecer por ese motivo las autoridades cubanas le niegan vender materiales de construcción para arreglar su humilde casa.
“Quiero realizar una denuncia para que la opinión publica sepa lo que está tramando el régimen contra mi familia”, comentó, en una visita a nuestra sede, Ercilia Correoso.
“Tenemos una casa en destrucción total. Las paredes nos están cayendo encima. Estamos expuestos a perder la vida y los oficiales de la seguridad del estado y miembros del partido comunista de la provincia de Las Tunas, no les permiten a los encargados de la venta de los materiales de construcción, que se nos vendan. Parece que lo que desean es que esas paredes nos maten”, explicó Correoso.
“Conmigo convive un menor, de 13 años de edad, y se encuentra viviendo en pésimas condiciones. Corriendo el riesgo de que una pared le pueda caer encima o un techito en mal estado que tenemos”, dijo Correoso.
“Eso lo ha visto la seguridad, el partido y todas las personas que han pasado por ahí y han visto la situación que tenemos. Somos tres, los que dormimos en un cuarto, y en cualquier momento nos cae encima”.
Correoso es miembro del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba, una organización fundada en los 80 por ex prisioneros políticos radicados en el exilio.
“Llevo 7 años acompañando a las Damas de Blanco. Soy fundadora porque los opositores de mi partido cayeron en prisión cuando la Primavera Negra del 2003. Por esa causa ellos (las autoridades) me han mantenido sin venderme los materiales”, señala.
Para Correoso, “por el motivo de ser Dama de Blanco, pertenecer a un partido opositor al régimen castrista y denunciar la situación que el pueblo de Cuba tiene soy agredida…al punto de dejarme hasta que yo y mi familia muéranos aplastado por una pared”.
“Alrededor de mi hogar todas las casas se han construido de placa (prefabricado), ha habido materiales de construcción para ellos. Para la única persona que no ha habido es para mi”.
En la isla, a los activistas de derechos humanos y opositores se les niega el trabajo e incluso son abandonados a su suerte. Ercilia Correoso es una de esas víctimas del castro-comunismo.
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