martes, 3 de agosto de 2010

Carta de prisionero cubano en respuesta a Ricardo Alarcón sobre estado de Gerardo Hernández.

Por Pavel Hernández Manfarrol/ Despacho de Hablemos Press.

Pinar del Río.―Desde hace varias horas, amplia cobertura están dando, los medios de prensa nacional, a la situación en la cárcel de Estados Unidos que atraviesa el recluso Gerardo Hernández Nordelo, uno de los 5 espías cubanos apresados en el año 1998, en la norteña nación como agente de los servicios  secretos  del régimen de la Isla. 

Sinceramente, nada más de escuchar esto que está sucediendo en cualquier rincón  del planeta. Se hace eco, supervive en una celda de 3x7 pie, prácticamente sin ventilación natural, ni artificial.

Creo que a todo hombre de buena voluntad, aun cuando no se tengan pruebas de ellos, le despierta interés y motivo para hacer un llamado a la atención de las personas que pudieran poner fin a tal situación para que lo hagan si esto esta teniendo lugar.

Sin embargo, cuando la demanda hecha con toda energía por el numero 1 del Parlamento Cubano, el  señor Ricardo Alarcón de Quesada,  penetran en los oídos de los que conocen la realidad  cubana, no hacen si no despertar indignación por lo irónico que resulta denunciar el estado temporal del  referido recluso.

Cabe destacar que hoy se cumplen 10 días, según los datos del parlamentario, desde que fuera puesto en tales condiciones, a cientos de kilómetros de distancia en otro país. Y que se comporten indiferentes e ignorantes al vía cursis que viven los reclusos en Cuba. 
Y no me refiero a prisioneros políticos cuyas experiencia es inimaginable, si no a la población penal en general. Ello inevitablemente hace calcular y preguntarse:

¿Será ínfimamente comparable lo que experimenta el recluso Gerardo en las cárceles  de Estados Unidos,  al estado permanente en que se desenvuelve la vida cotidiana de un recluso en las cárceles de Cuba? 

La respuesta se podría sacar en los siguientes datos. En un área de 15 X 15 pie, de la prisión de Kilo 8 en Pinar del Rió de donde redacto estas líneas. Doce personas languidecen sin servicio de agua potable. Un solo baño tipo turco para todos. Sin ventilación artificial, ni natural adecuada. Todo aire que les llega por reducidos orificios de los barrotes de hormigón y por la puerta de láminas de hierro  de los cubículos está contaminado por los malos olores. Sumado a ello, escasas y de mala calidad la alimentación a expensa de ser objeto de la violencia que en las  autoridades penitenciarias imperan.

No obstante que me exprese de esta manera, no quiere decir que no sienta lo que pueda estar pasando con Gerardo. Si no como cualquier recluso que le puede estar ocurriendo esto, lo siento. Y en virtud de ello exijo, si todo lo que el tiene algo de veraz, que el gobierno de Estados Unidos contribuya a poner fin a tales practicas. De igual manera insto al señor Alarcón de Quesada contribuya a que ponga  fin a la grave situación en que viven los reos en Cuba.

Nota: Pavel Hernández es natural de la provincia Guantánamo y permanece a más de 800 kilómetros alejado de su familia. Está recluido en la cárcel Kilo 8 en Pinar del Río. Es miembro del Partido Paz Amor y Libertad.

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