viernes, 30 de abril de 2010

Zapata Vive y Vivirá.


Por Efrén Fernández Fernández, prisionero…/Despacho de Hablemos Press.


Guanajay/ abril. Desde hace casi dos meses el gobierno totalitario de la República de Cuba, haciendo uso de la mentira que caracteriza su régimen trata de desacreditar y empañar la imagen del valeroso y finado preso político y de conciencia Orlando Zapata Tamayo.

En esta trama ridícula intervienen periodistas fantoches de los medios de prensas gubernamentales, ciudadanos sumisos que actúan como verdaderas maquinitas repetidora, así como determinados individuos inescrupulosos que son satélites de la dictadura cubana en el exterior.

El régimen cubano fraudulentamente tergiversa la buena reputación del preso político y de conciencia Orlando Zapata Tamayo al tildarlo como un vulgar delincuente.

Durante los 50 años de la dictadura de los hermanos Castro esta declinante práctica, ha sido utilizada en innumerables ocasiones como una arma más de su naturaleza represiva, que en algunos casos actúa de forma pública y en otros a través de las murmuraciones sarcástica y terrífica de los militantes del partido, que como verdaderos papagayos se encargan de difundir las más horrendas declaraciones de los dirigentes destituidos de la alta cúpula del gobierno, de todo aquel que se oponga o se niegue a obedecer los antojos el déspota que solo puede decir y mandar en Cuba.

A comienzo del presente siglo Zapata era uno de aquellos jóvenes asiduos a la tertulia que de diferentes deportes se efectuaba diario en el parque central de la capital del país.

Los jóvenes al conocer sobre la campaña del proyecto Varela lo firmaron y activamente trasformaban la tertulia de tan concurrido parque en una peña de ciudadanos que al disentir desarrollaban un debate con muchas de las personas que transitaban a o se concentraban allí llegando a recolectar numerosas firmas.

El número de concurrentes a estas tertulias aumentaba considerablemente en pocos días por eso la seguridad del estado rodeo el parque detuvo a esos jóvenes los llevó para diferentes unidades policiales donde fueron interrogados y amenazados.

Después de ser liberado jamás le permitieron acercarse al Parque Central pues oficiales de la policía política y de otros cuerpos represivos se lo impedían ya que mantenían sitiado disimuladamente el céntrico lugar.

No obstante, esos jóvenes no se aminararon y siguieron desarrollando sus debates en otros concurridos lugares públicos por lo que fueron perseguidos y hostigados al extremo de expulsar a René de su puesto de trabajo por ser firmante del proyecto Varela.

En este periodo, Zapata estableció una cordial amistad con varios disidentes y se incorporó a la organización opositora Alternativa Republicana donde se destacó activamente con valentía y perseverancia.

A finales del año 2002, cuando varios opositores se disponían a realizar un encuentro en la vivienda de Raúl Arencibia en la avenida acosta del capitalino municipio de 10 de octubre efectivos de la Policía Nacional Revolucionaria y oficiales de la seguridad del estado los interceptaron, golpeándolo salvajemente he introduciéndolos en varios vehículos de los cuerpos represivos donde los transportaron hacia la unidad policial de Acosta donde quedaron arrestados arbitrariamente.

Victima de este inhumano atropello fueron Orlando Zapata Tamayo, el doctor Elías Biset, los hermanos Ariel y Guido Sigler Amaya entre otros. Excepto el doctor Biset, el resto de los opositores detenidos fueron liberados posteriormente.

Ahora las autoridades cubanas para tratar de justificar la criminalidad de sus atrocidades contra Zapata Tamayo y de minimizar el repudio nacional e internacional por su tiránico proceder han inventado que Zapata había cometido una sarta de supuestos delitos comunes en el año 2002.

No hay que razonar mucho para cerciorarse de la burda y sucia patraña del régimen de los hermanos castro ¿Porque cuando arrestaron a fines del 2002 en la unidad policial de Acosta a Zapata Tamayo como relaté anteriormente no dispusieron su prisión preventiva y el correspondiente enjuiciamiento por los falsos delitos comunes que descaradamente hoy pretenden adjudicar?

La respuesta es sencilla, no podían hacerlo, ya que los supuestos hechos delictivos nunca existieron la gran mayoría de los presos comunes de esta prisión de Guanajay manifiestan que es visible la amputación calumniosa contra Zapata, pues en el 2002 por unos de los supuestos delito que el gobierno refiere lo hubieran sentenciado a una sanción excesivamente severa ya que en 1999 el señor Fidel Castro Ruz, ordenó absurdamente incrementar el marco sancionador para tratar de frenar infructuosamente el elevadísimo índice de delitos que son generados por la calamitosa situación generada en el país por el fracasado sistema comunista.

He conocido personalmente incontables casos de condenas muy desproporcionadas que exceden los 25 años de privación de libertad por citar solo tres ejemplos puedo decir que a Javier Matos Michel del municipio de Güines, lo sancionaron a 26 años por haberse robado 12 racimos de plátanos, a otro preso apodado El Niño residente en el reparto Enbil en Alta Habana por apoderarse indebidamente de una pequeña bombona de gas licuado le impusieron una sanción de 38 años, y Alfredo Leonard Pedro alias Fredis que vive en Santa Fe en el municipio Playa por llevarse dos bombas de oxigenó lo condenaron a 40 años es decir que si zapata fuera un malhechor como quiere hacerlo ver la dictadura lo hubieran condenado a una larguísima pena de privación de libertad.

El engaño del gobierno cubano queda aun más desboronado cuando venos el libro titulado de forma irónica Los disidentes que la inteligencia castrista realizó en el 2003 con el propósito de desprestigiar con muchísimas falsedades a los opositores de la dictadura y que como es costumbre para enmascarar el engaño concedieron la autoría a dos periodista testaferro del régimen que se nombran Miriam Elizarde y Luis Báez.

En las páginas 66 y 67 del citado libro se pueden observar dos fotografías en la que aparece Orlando Zapata Tamayo, con varios opositores que realizaban un ayuno. Esto demuestra que Zapata si era un disidente porque en ese libro tan repugnante y engañoso donde se trataba de manchar con crese la imagen de los opositores no expusieron delitos comunes que miserablemente quieren imputarle a Zapata.

La respuesta vuelve hacer la misma. No podían hacerlo, ya que los supuestos hechos delictivos nunca existieron.

La injusticia y la perversidad del régimen dictatorial de Cuba que agoniza en sus propios devanes y mentiras horrendas no podrá apagar jamás la luz de la antorcha de Zapata que junto a Dios y a su querido pueblo vive y vivirá.

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